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A 45 años del último golpe cívico-militar: los verdugos y la ciencia

En el marco del 45° aniversario del último golpe de Estado cívico-militar, desde la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEN-UBA), plantarán 70 árboles de especies nativas en los alrededores de los Pabellones de Exactas, en memoria de los 70 detenidos-desaparecidos, estudiantes y miembros de esa facultad. Memoria, Verdad y Justicia.

Este 24 de marzo, desde las 10hs, serán plantados 70 árboles de especies nativas, en memoria de los estudiantes y trabajadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (FCEN-UBA)

Historias de vida de algunos de los homenajeados:

Graciela Cardoso Barvie nació el 12 de abril de 1946. En febrero de 1966 se inscribió en Exactas para cursar Física. Fue un año muy complicado: al terminar el primer cuatrimestre el asalto policial que pasó a la historia como la Noche de los Bastones Largos provocó la renuncia de centenares de docentes y muchos departamentos tuvieron que suspender los cursos hasta 1967.

Con altibajos cursó algunas materias y se pasó a Geología, donde conoció a Miguel Félix Sanchez, flamante ingresante del año 1970. Graciela y Miguel compartían la carrera y algunas tradiciones familiares. Ambos eran hijos de militares, de hecho Miguel había nacido en la Base Naval de Puerto Belgrano. También había matices: ella, hija de un oficial del Ejército, se había educado en un colegio católico de Belgrano y él, hijo de un suboficial, provenía de una escuela técnica de Avellaneda.

Con barbijos y distancia social, cuidándonos entre todos y todas, nos encontraremos en el ingreso del Pabellón 1 a las 10.00 horas para posteriormente plantar 70 árboles de especies nativas en los alrededores de los Pabellones de Exactas

Graciela y Miguel formaron parte de un singular grupo de alumnos que fundó la Asociación de Estudiantes de Geología de la UBA (AEGUBA) en los primeros años de la década de 1970. Compartiendo militancia, estudios y salidas de campo, decidieron, en el vértigo de esos tiempos, comenzar una vida juntos.

Graciela, que había podido cursar todas las materias de su carrera gracias a un cargo en Física y otro en Geología, quedó cesante en 1974 luego de la intervención Ottalagano. Se alejaba de la Facultad como lo había hecho poco antes Miguel, buscando mejores ingresos para la inminente llegada de su hija.

Más allá de simpatías con el peronismo, no se sabe con precisión si militaban en algún partido político o sindicato. Miguel visitó a algunos antiguos compañeros de la AEGUBA para advertirlos del secuestro de Mónica Lemos (ver panel en esta muestra), el 22 de julio de 1977. Poco después, el 6 de octubre, un operativo conjunto de las FFAA arrancó a la pareja de su casa dejando a las dos pequeñas hijas junto a la abuela de Graciela, que vivía con ellos. Días después, sus familias recibieron los cuerpos sin vida de Graciela y Miguel. La justicia de la época los consideró “muertos en combate”.

Este año no podremos juntarnos en la Plaza de Mayo pero no resignamos la memoria.

Para conmemorar el 24 de marzo nos sumamos a la propuesta de los Organismos de Derechos Humanos y nos unimos para plantar árboles en recuerdo de los detenidos desaparecidos de nuestra Facultad.

Alberto Giusti era Computador Científico, cuando los estudios de computación formaban parte del Departamento de Matemática, que también contenía al Instituto de Cálculo.

Se graduó en 1969 y fue docente y programador en el IC. En 1970 formó parte de la ADICEN, (Asociación de Docentes e Investigadores de Ciencias Exactas y Naturales) y también en la organización que en 1973 trabajó para la creación de un Departamento de Computación.

Luego de la muerte de Perón, al producirse la Intervención Ottalagano, quedó cesante y se radicó en Bariloche, donde trabajó en la Fundación Bariloche que desarrollaba el Modelo Mundial Latinoamericano, una experiencia pionera en el campo de la modelización social y económica.

El 14 de junio de 1977 viajó a Buenos Aires para ocuparse de la venta de un departamento de su propiedad donde había vivido su amigo Alberto Girondo que un mes antes había sido secuestrado. La casa estaba vigilada y Giusti también fue secuestrado. Poco después fue llevado mal herido y engrillado a la casa de su cuñada para retirar unas pertenencias.

Continúa desaparecido. Estaba casado y tenía dos hijas.

Este año no podremos juntarnos en la Plaza de Mayo pero no resignamos la memoria.

Para conmemorar el 24 de marzo nos sumamos a la propuesta de los Organismos de Derechos Humanos y nos unimos para plantar árboles en recuerdo de los detenidos desaparecidos de nuestra Facultad.

Ines Ollero, 21 años, estudiante de Biología de Exactas. La noche del 19 de julio de 1977 Inés terminó de cursar y se fue para su casa. Salió de Ciudad Universitaria rumbo a Chacarita y allí, a las 21.42, tomó el interno 13 de la línea 187. A las 22.10 el colectivo que avanzaba por Iberá fue interceptado por fuerzas militares al llegar a su parada en Av. Constituyentes. Pero el colectivo no continuó con su ruta normal: los quince pasajeros y el conductor fueron trasladados a la seccional 49 de la Policía Federal cerca de la Estación Coghlan.

Inés no retomó su camino, de la comisaría fue trasladada a la ESMA y desde entonces se encuentra desaparecida.

El próximo 24 de marzo nos unimos para plantar árboles en recuerdo de l@s detenidos y detenidas desaparecid@s de nuestra Facultad.

Eduardo Corvalán estudiaba en Filosofía y Letras mientras trabajaba en la Hemeroteca del Departamento de Física de Exactas. Estaba casado con Mónica Delgado y crecían junto a sus hijes Mariana y Gabriel, con un hermanito en camino.

En septiembre de 1976, la Agencia Clandestina de Noticias creada por Rodolfo Walsh dio cuenta de lo ocurrido el 22 de julio cuando “a dos cuadras de Acoyte y Avellaneda fue secuestrado de su domicilio Eduardo Corvalán y su esposa Mónica Delgado”. Sus pequeños hijos, Mariana y Gabriel, y la madre de Mónica fueron atados mientras presenciaron el operativo militar.

Hoy Mariana y Gabriel son activos militantes de HIJOS y siguen buscando al hermano que no llegaron a conocer.

El próximo 24 de marzo nos unimos para plantar árboles en recuerdo de l@s detenidos y detenidas desaparecid@s de nuestra Facultad.

Con barbijos y distancia social, cuidándonos entre todos y todas, nos encontraremos en el ingreso del Pabellón 1 a las 10.00 horas para posteriormente plantar 70 árboles de especies nativas en los alrededores de los Pabellones de Exactas.

A su término, la Comisión Interna de APUBA instalará un banco blanco en la Plaza Klimovsky.

 

 

 

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