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El texto publicado por Macri encierra las claves del nuevo discurso neofascista argentino

Por Maximiliano Borches. Más allá de las mentiras expuestas en el texto elaborado por el equipo de asesores del expresidente Mauricio Macri, que maliciosamente y deshonrando a la verdad, plantea entre otros puntos que: “no se respetan los reglamentos de las cámaras del Congreso Nacional para debatir y sancionar las leyes” (sic); el verdadero objetivo que encierra este nuevo discurso del neofascismo argentino, es la resignificación de conceptos propios del peronismo, como: Patria grande, ganar las calles, federalismo, grandes gestas, mezclado con esos otros que son propios del discurso progresista/socialdemócrata como: seguridad jurídica, control social, “atentar con las bases éticas y económicas de una sociedad que aspirar a ser libre” (sic). El peronismo parece haber quedado congelado en su elaboración conceptual generadora de subjetividades, ante este nuevo discurso del neofascismo argentino y global.

La apropiación por parte de la derecha criolla de conceptos que son propios del peronismo, no solo apuesta a potenciar la confusión en la población, con el objetivo de cooptar su atención y voluntad política mostrando medio cuerpo de la bestial Sirena, del que solo emerge una belleza engañosa, y que en verdad esconde la monstruosidad de su verdadera intención.

También deja al descubierto las fallas simbólicas y conceptuales en la construcción del discurso del peronismo, y las fuerzas que integran el campo nacional y popular, que por estos días expresa con cierta desesperación una serie de frases repetidas, sin lograr la síntesis conceptual de un discurso preciso, que respalde la esperanza de bienestar que supone traerá el futuro, expresada a través de un discurso abarcativo, claro y sin culpas por tomar acciones políticas propias de un gobierno que tiene como meta desandar el canibalismo neoliberal, en pos de construir una Argentina más igualitaria y federal.

En este sentido, y desde el punto de vista tanto político como semiológico, el texto escrito por el equipo de asesores del expresidente Mauricio Macri, publicado –obviamente- en el matutino La Nación, tiene como objetivo potenciar al ala más dura del neofascismo argentino, con consignas patrioteriles, y no patrióticas. Evoca conceptos como “Patria grande”, pero no desde el origen conceptual expresado por San Martín y Belgrano –entre tantos otros- y un siglo después por Juan Perón: esa concepción de unidad con los pueblos del Continente, hermanados por un mismo origen y destino de liberación nacional, independencia económica, soberanía política y justicia social.

Sino, desde una resignificación que solo abarca a los sectores mayormente favorecidos de la sociedad, y que desde la Batalla de Caseros en adelante, se sienten “dueños” de la Argentina, y cuya única preocupación es expandir sus fortunas y privilegios.

Esta nueva ofensiva de los enemigos del pueblo por apropiarse de sentidos y subjetividades, es también un modo de demostración de pragmatismo inteligente por parte de los odiadores de los derechos populares, que aprovecharon estos pocos meses transcurridos luego de su derrota electoral, en construir un nuevo discurso, que amplíe su base social.

El dramático escenario impuesto por la pandemia en nuestro país, no solo acrecienta a diario el número de infectados y muertos. Trastoca la cotidianeidad tal como la conocimos, e impone un duro golpe en las economías hogareñas, en particular en la de los sectores cuentapropistas, profesionales y de oficios, que ven mermada su posibilidad de trabajar debido a la lúgubre imposición del Covid-19.

A ese sector, fundamentalmente, apuesta cooptar la derecha criolla. Y para seducirlo no dudan en afirmar que: “Se utilizan las restricciones sanitarias para impedir la libre circulación de los personas, y solo pueden hacerlo aquellos que estén habilitados a extender una declaración jurada que se debe someter a la consideración de las autoridades. Lo que se busca es el control social y evitar que los ciudadanos manifiesten su disconformidad con las medidas que se toman y que perjudican a amplios sectores de una sociedad exhausta de obedecer decretos que atentan contra su bienestar general.”

En resumen: Libertad, Patria grande, ganar las calles, grandes gestas, federalismo, seguridad jurídica, control social, “atentar con las bases éticas y económicas de una sociedad que aspirar a ser libre” –tal como se desprende del texto elaborado por su equipo de asesores y firmado por Macri (que abajo reproducimos íntegro), son los tópicos principales de la cooptación y resignificación discursiva del neofascismo tanto argentino como mundial, para intentar avanzar como relámpago en la subjetividad de la población.

En tiempos donde las redes sociales y la híper información, atraviesan horas enteras del ocio ciudadano, se torna más que necesario, y hasta imprescindible, reelaborar pautas discursivas que se constituyan como bases de la gran empresa que tiene por delante el peronismo y sus aliados del campo nacional y popular: la reconstrucción de una patria libre, justa y soberana.

Texto completo elaborado por su equipo de asesores, y firmado por Mauricio Macri:

“Con el compromiso de siempre y la responsabilidad que me cabe, rompo el silencio para compartir con ustedes mi inquietud sobre la dolorosa y delicada circunstancia que atraviesa la República Argentina.

Las autoridades al frente del Poder Ejecutivo Nacional vienen desplegando una serie de medidas que consisten en el ataque sistemático y permanente a nuestra Constitución. Para poder gobernar sin límites, violentan la Ley Fundamental de la Nación, que es la encargada de garantizar la protección de nuestros derechos básicos y libertades individuales frente a cualquier intento de abuso de poder por parte de las autoridades.

A esta altura de los acontecimientos, el rumbo que ha tomado el país deja al descubierto la intención del gobierno de establecer un Nuevo Contrato Social en la Argentina con principios dominantes inéditos. Se vulnera el equilibrio de los poderes del Estado para el pleno funcionamiento de la República, porque no se respetan los reglamentos de las cámaras del Congreso Nacional para debatir y sancionar las leyes. Se pretende condicionar al Poder Judicial con una reforma que ya tiene media sanción en el Senado de la Nación y que será tratada en la Cámara de Diputados en las próximas semanas. Se han debilitado los organismos de control existentes en la órbita del Estado con el riesgo de reiterar la falta de transparencia en la gestión de los organismos públicos. Retrocede el federalismo en la Argentina, porque el oficialismo condiciona a los gobernadores de las provincias cualquiera sea su signo político y los extorsiona con el envío de los fondos necesarios para administrar sus distritos si no cumplen con lo exigido por el Poder Ejecutivo Nacional, lo que fue coronado con la reciente e indignante presión al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La seguridad jurídica desfallece ante un poder que atrasa y que solo cree en modelos arcaicos, prescindiendo de todas las oportunidades para el crecimiento y el desarrollo de nuestro país que están donde habitan las grandes naciones del mundo y donde las sociedades evolucionan.

Cede el respeto a nuestras libertades individuales para que el debate y las opiniones no encuentren condicionamientos ni censura, porque la libertad de expresión es una institución democrática peligrosa para un gobierno personalista. Se utilizan las restricciones sanitarias para impedir la libre circulación de los personas, y solo pueden hacerlo aquellos que estén habilitados a extender una declaración jurada que se debe someter a la consideración de las autoridades.

Lo que se busca es el control social y evitar que los ciudadanos manifiesten su disconformidad con las medidas que se toman y que perjudican a amplios sectores de una sociedad exhausta de obedecer decretos que atentan contra su bienestar general.

No se puede producir ni trabajar para llevar el pan a la mesa de las familias argentinas, porque la idea es avasallar a la clase media para conseguir clientes dependientes del favor del Estado para poder sobrevivir. No se reconocen los derechos básicos de los ciudadanos para que cada uno proyecte su vida como quiera hacerlo, porque es el Estado el que aspira a decidir por nosotros. Pretende nivelar para abajo.

El gobierno atenta contra las bases éticas y económicas de una sociedad que aspira a ser libre, que se caracterice por tener una organización social regida según el principio de justicia y no de aquel que resulte conveniente al poder de turno, y donde el rol de las instituciones sea el pilar fundamental para el avance de la Argentina hacia un país moderno y civilizado.

Pero aun así, en este momento tan agobiante que atraviesa nuestro país, sigo creyendo en la capacidad de nuestro pueblo para superar sus dificultades, porque estoy convencido de que esta sociedad ha madurado. Porque esta sociedad ya no tolera el atropello a las instituciones, la corrupción de los funcionarios, el delito en ninguna forma, la injusticia, la inseguridad, la impunidad, la violencia, la prepotencia y la anomia. Y no lo tolera más porque quiere vivir en libertad, en paz y unida. La sociedad esta atenta a que haya jueces que rechacen las presiones y honren la independencia de la justicia.

El panorama dramático descripto tiene su contracara: en la Argentina emergió algo nuevo. Ciudadanos movilizados y atentos que han ganado las calles. Desde la lucha contra la resolución 125, la exigencia de verdad sobre la muerte del fiscal Nisman, las marchas del SíSePuede, o el más reciente 17-A, expresa la conciencia cívica se expresa.

Autoconvocada y vigorosa se hace oír como en las grandes gestas. Nadie debería sorprenderse cuando el pueblo rechaza decididamente una y otra vez los decretos de necesidad y urgencia y las medidas abusivas de un poder inoperante frente a la compleja y delicada realidad que se vive en nuestro país.

El pueblo expresa pacíficamente su inquietud y descontento en cada marcha, en cada cacerolazo, en cada protesta, en cada publicación que hace en su red social y en cada conversación que encuentre a un argentino hablando de su país con la emoción de querer vivir en la Patria grande y libre que puede ser, si trabajamos todos juntos en esa dirección. Con una oposición unida que se erige en alternativa.

La humanidad ha tomado su lección en el siglo XX y la asume hoy como mandato: liberar al hombre del miedo y de la miseria, con una plena vigencia de los Derechos Humanos. Camino del cual no se puede apartar Argentina.

Hay que dar una discusión profunda y responsable sobre cuáles son los principios que deben regir Nuestro Orden Social: es la República o la republiqueta; es Democracia o demagogia; es elecciones libres o no habrá transparencia en los resultados; es seguridad o vivir con miedo; es el Estado de Derecho o es la jungla; es la propiedad o es la apropiación; es libertad de expresión o censura; es educación o adoctrinamiento. Es verdadero o es falso. Es luz o es oscuridad.

El insistente y vertiginoso accionar del «vamos por todo», extravía el rumbo de la Nación: hay que ir por el camino que la Constitución manda. Y para defender la Constitución ninguno de nosotros va a dejar de estar, hoy y siempre. Estamos a tiempo. Para defender el presente y para ganar el futuro.”

Por: Mauricio Macri

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