El ministro de Seguridad (¿próximo candidato a diputado nacional por Mendoza?) no cuenta con un disfraz adecuado -como los que utilizó para disfrazarse de marinero, soldado o piloto de caza- para hacer frente a la crisis que atraviesan las FFAA por las desercios por bajos salarios, condiciones paupérrimas de vida en los regimientos y la abultada deuda de $160.000 millones que mantiene la obra social IOSFA, que comparten con los efectivos de fuerzas de seguridad. Situación similar atraviesa la ministra de Seguridad Patricia Bullrich (¿próxima candidata a Senadora nacional por CABA?), con gendarmes y prefectos.
Más de 2200 oficiales y suboficiales del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, la Gendarmería, Prefectura y Policía Federal solicitaron la baja en lo que va del año, a lo que se suma la abultada deuda de la obra social Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) que precariza de manera alamanate el acceso de los uniformados y sus familiares a medicamentos de alto costo, limitando peligrosamente los tratamientos oncológicos, entre otras urgencias, que mantiene una deuda superior a los $160.000 millones e interrumpió en casi todo el país la cobertura de prestaciones de medicina de alto costo.