Los “dibujos” en los índices del IPC que el Gobierno de Javier Milei viene sosteniendo a través de la manipulación de datos desde el INDEC, explotaron tras la renuncia de Marco Lavagna, cuyo cambio metodológico anunciado el año pasado para que entre en vigor este mes, fue suspendido por el propio Presidente, al enterarse que a través del nuevo mecanismo la canasta de IPC de enero se elevaría a 3,4%. El impacto de este engaño político repercute en los mercados (particularmente en Wall Street), con fuertes caídas en las acciones argentinas y un crecimiento del Riesgo País, que otra vez volvió a superar los 500 puntos. Los medios hegemónicos de comunicación con cómplices del encubrimiento de esta manipulación política del INDEC, que ayuda a montar las mentiras de Milei respecto a los índices de pobreza, salarios y precios de productos de primera necesidad, y de otros.
La baja de la inflación es, en general, el sustento de la continuidad del Gobierno Nacional; su verdadero “caballito de batalla”. A partir de la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, tras la negativa del Gobierno Nacional de implementar el nuevo esquema de medición de índices de la canasta del IPC, esa abismal diferencia entre los datos de inflación publicados mes a mes (el “gran dibujo” del Gobierno) y el costo real de los alimentos, transporte público, combustibles, alquileres, el congelamiento salarial y la imposible caída de 16 puntos porcentuales de la pobreza, en una Argentina donde lo único que crece es el cierre de pymes, comercios y fábricas, quedó demostrada con la confirmada manipulación de datos que lleva a cabo el Gobierno de Javier Milei, para mantener sus “logros” a través de la mentira.
“El Presidente no estaba de acuerdo con la nueva metodología”. La frase pertenece al ministro de Economía, Luis Caputo, y en ella reconoce que esa fue la razón por la que Marco Lavagna terminó su gestión en el Indec aunque, vale aclararlo, lo que llaman nuevo es en realidad de 2017. Sin embargo, Caputo sorprendió al sostener que seguirá utilizando la vieja metodología para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es del año 2004. Es más, dijo que lo hará así hasta que el declamado proceso de desinflación se consolide. En el mientras tanto, anunció que se va elaborar un nuevo índice, supuestamente uno de verdad, aunque sin una fecha probable de aplicación. Con tantas idas y vueltas, ese nuevo IPC puede aparecer recién después de los comicios de 2027.
Estas dilaciones tendrán efectos concretos y se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el IPC, como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH y se alterará el cálculo de variables como el producto bruto o la pobreza.
Lavagna, que había llegado al Indec de la mano de Alberto Fernández, se había desenvuelto sin inconvenientes con la gestión libertaria. Esta claro ahora que el problema no era su pasado político, sino que la inflación vuelve a mostrar una curva en ascenso y la aplicación del nuevo índice llegaba en el peor momento.
El Presidente y el ministro son concientes de lo que iba a mostrar la nueva encuesta de gastos de Hogares. Método que, dicho sea de paso, no tiene nada de nuevo. Data de 2017/2018 pero nunca se aplicó.
Consultado por el canal LN+, Caputo reconoció que compartía con el Presidente el rechazo este cambio de metodología. “No estaba de acuerdo técnicamente con cambiar el índice”, afirmó y se acordó que la Encuesta Nacional de Hogares se había terminado de procesar a fines del gobierno de Mauricio Macri. “En el medio pasaron una pandemia, un montón de cosas”, dijo el ministro.
Caputo afirmó luego que “probablemente los patrones de comportamiento de consumo de hoy difieren más con los de 2018 que los de 2018 con antes”. Entonces ahí lanzó lo que técnicamente podría compararse con tirar la pelota a la tribuna: “Lo lógico es terminar el proceso de desinflación con la misma medición que venimos midiendo siempre”. Es importante destacar que cuando Caputo dice “siempre” se refiere a la metodología del año 2004.
Luego completó su frase con una especie de promesa lanzada al espacio exterior: “Vamos a realizar una nueva encuesta de hogares que refleje los cambios actuales“. Por último dijo que ”Lavagna pensaba que para enero ya iba a poder estar el nuevo índice, pero vino el ataque político que hubo el año pasado y eso pegó en el riesgo país y en la inflación».
Por si faltara algo, apareció la senadora libertaria Patricia Bullrich que avivó un poco la polémica al sostener que Lavagna “podría no haber renunciado, podría haber comprendido” y, fiel a su estilo, dudó sobre las intenciones de Lavagna al sostener que no sabe si con esta salida quiso perjudicar “a propósito” al Gobierno. “Tenía que entender que trabajaba para un equipo y no irse porque le retrasan algo”.
Mariano Moreno Noticias toda la actualizad de la zona
