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El Gobierno ya mintió: La farsa de los 10 puntos y el no cumplimiento del pacto en 2016

En el ocaso de su gestión, y a tan sólo 7 meses de abandonar el Poder Ejecutivo, el gobierno de la alianza Cambiemos lanzó una campaña de marketing político, cuyo efecto mediático superó al político. La carta con los «10 puntos de acuerdo» enviada a referentes de la oposición, cultos religiosos, cámaras empresariales y la CGT -sin ser una invitación formal a nada, ya que no hay convocatoria oficial- tiene un antecedente de mentiras y manipulaciones: el denominado “Diálogo para la Producción y el Trabajo”. Un documento firmado por el Gobierno, la CGT, y las cámaras empresariales, el 19 de octubre de 2016, que contaba con «8 puntos de acuerdo» que nunca se cumplieron.

El nuevo intento de manipulación política por parte de la alianza Cambiemos, que pretende compartir el costo de su fracaso económico e intentar aislar políticamente a la principal líder de la oposición, Cristina Fernández de Kirchner, con «10 puntos de acuerdo», tiene su antecente de farsas y mentiras. El 19 de octubre de 2016, el Ejecutivo lanzó una medida similar, que logró llevar adelante con la firmas de la CGT y las cámaras empresarias, que nunca cumplió.

Lo curioso en este caso, si se permite esta expresión, es que cada uno de los «10 puntos de acuerdo» que propone el gobierno nacional para «dialogar» -eufemismo que encubre un intento político por compartir el fracaso de sus políticas económicas, e intentar aislar a la principal referente de la oposición: Cristina Fernández de Kirchner, que arrasa en cada una de las encuestas que se van conociendo-, tiene su origen en el acuerdo sellado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), debido a la coincidencia exacta de cada uno de los puntos, y que a su vez, son coincidentes con varios de los puntos del denominado «Consenso de Washington» del año 1989, que propició la salvaje entrada del neoliberalismo en los países de la región.

Los «10 puntos de acuerdo» que por estos días se debaten en los medios de comunicación, pero que en la práctica generaron el rechazo casi unánime de referentes opositores y el sindicalismo, son los siguientes:

1. Convocatoria a la unidad, el diálogo, la concertación y la formulación de acuerdos.
2. Instituciones fuertes, estabilidad y profundización de la democracia.
3. Un proyecto de desarrollo integral.
4. Un Estado promotor del crecimiento económico y la Justicia social
5. Igualdad de oportunidades: educación de calidad para un trabajo con dignidad.
6. Gobernar es crear trabajo.
7. Federalismo y rediseño de la geografía económica argentina.
8. Transparencia y decencia como parte fundamental del modelo de desarrollo.
9. Una Nación relacionada con el mundo.
10. Derechos Humanos, soberanía nacional y cooperación para la paz.

Como se aprecia, no sólo es un decálogo de «buenas intenciones» (todo muy PRO…), sino que además -y como es lógico- ninguno de los puntos propone un hecho fundamental en esta etapa del país, para salir de la super-crisis que ellos mismos generaron: El cambio del actual modelo económico que empuja a la Argentina al precipicio.

Antecedente de una manipulación ante la nueva farsa de la alianza Cambiemos: 

El 19 de octubre de 2016, el gobierno nacional, que por entonces contaba con «buena salud política», convocó a la cúpula de la CGT y a las cámaras empresariales a Casa Rosada, para avanzar en el denominado “Diálogo para la Producción y el Trabajo”. Un documento basado en los siguientes 8 puntos, que lograron firmar y nunca pusieron en práctica:

1.Equidad y eficiencia fiscal.

2.Desburocratización, simplificación de procesos y disminución de la litigiosidad.

3.Mejora del acceso al crédito y al capital.

4.Defensa de la competencia y de los consumidores.

5.Dotar al país de Infraestructura y energía.

6.Desarrollo de una fuerza laboral capacitada.

7.Fomento de la innovación, el emprendedorismo y la incorporación de avances tecnológicos.

8.Inserción inteligente al mundo.

La única verdad es la realidad. La angustiante -y desesperada en cad avez más sectores- realidad que atraviesa nuestro pueblo, la Argentina en su conjunto, necesita un urgente cambio de modelo económico, que vuelva a tener al trabajador y al trabajo, como ejes centrales de un desarrollo armónico de las fuerzas productivas, el comercio, el consumo interno, y en definitiva: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

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