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Golpe de Estado en Bolivia: Una oscura conspiración étnico/política contra la democracia

Por Maximiliano Borches. La conspiración política instigada por Washington y uno de sus brazos políticos en América Latina: La Organización de Estados Americanos (OEA), en sintonía con grupos violentos de la oposición política y la insubordinación policial y militar, propiciaron un golpe de Estado en Bolivia. El silencio cómplice de la mayoría de los gobiernos de la región –entre ellos el argentino- como así también de los gobiernos progresistas europeos, que se “espantan” ante los gobiernos populares, pero tampoco condenan los asesinatos y violaciones que se vienen produciendo en Chile, son la cobertura política de los responsables de que nuestra región, peligrosamente retroceda 40 años.

A dos meses de concluir su tercer período de gobierno constitucional, el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, hasta el domingo encabezado por Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera; Presidente y Vice, respectivamente, que se vieron obligados a renunciar por la acción antidemocrática de grupos violentos de la oposición política y ante la insubordinación policial y militar, que incluso, les quitaron la seguridad institucional en la ciudad sede de gobierno.

Las violentas protestas opositoras comenzaron incluso antes del anuncio de los cuestionados resultados electorales del 20 de octubre último. Y, en la medida que pasaban los días, las mismas se tornaron aún más violentos.

A la idea de “Evo enemigo de la democracia” se sumaron mensajes religiosos como: “debemos rescatar Bolivia para Cristo”. “La Biblia debe volver al Palacio de gobierno”

En simultáneo a las violentas protestas sociales (expresamente racistas que torturaron incluso públicamente a autoridades locales, ex funcionarios del Ejecutivo y periodistas), la oposición política (junto a los medios de información corporativa) emprendió una campaña viral de estigmatización contra Evo Morales a través de las redes sociales con el objetivo de instalar en el imaginario social boliviano y regional, en general,  la idea política de: “Evo Morales es el enemigo de la democracia boliviana, debemos destituirlo”.

Complicidad de la OEA con el golpe de Estado

Uno de los brazos políticos de Washington en la región, la Organización de Estados Americanos (OEA), fue otro de los elementos determinantes para la consumación del golpe de Estado en Bolivia. Este desprestigiado organismo internacional recomendó “nuevas elecciones en Bolivia”.

De inmediato, Morales anunció convocar a nuevas elecciones, con nuevos integrantes del organismo electoral. Pero, ni las violentas protestas dirigidas por sectores de la oposición, ni la Policía Nacional, ni las fuerzas armadas, lo aceptaron, distanciándose de cualquier proceso democrático. De esta manera, el pasado  10 de noviembre, Evo Morales fue obligado a renunciar a la presidencia para “resguardar la paz social”, pidiendo a sus oponentes políticos el cese de la violencia contra los humildes e indígenas del país”.

Muy a pesar de la renuncia del Presidente Evo Morales, y del Vicepresidente Álvaro García Linera, las amenazas y acciones violentas contra familiares y viviendas de los funcionarios públicos oficialistas no pararon. Algunos ministros, legisladores, concejales, fueron obligados a renunciar bajo amenaza de castigar a sus familiares.

Las consignas racistas contra Morales y sus correligionarios indígenas continuaron aún con mayor potencia en las calles y en las acciones vandálicas. Quemaron públicamente la bandera oficial de Bolivia que representa a los pueblos indígenas, y colocaron la Biblia en el Palacio de Gobierno. Elementos de la Policía Nacional y del Ejército, públicamente entre cánticos religiosos “se entregaban a Cristo” y se desprendían de toda insignia oficial que representase al Estado Plurinacional de Bolivia.

Limbo político en Bolivia

Desde el final de la tarde del pasado 10 de noviembre, Bolivia se encuentra  en una especia de  limbo político. No hay Gobierno. Además. Los saqueos y protestas en las calles contra el Golpe de Estado se acrecentaron en la ciudad de La Paz, El Alto y Cochabamba. A esta dramática situación, los presidentes de ambas Cámaras legislativas también fueron forzadas a renunciar bajo amenazas contra sus familiares.

Por estas horas, el caos sociopolítico se apoderó de Bolivia, brindando también un claro mensaje a nuestro próximo presidente, Alberto Fernández, y al resto de las fuerzas nacionales, populares y transformadoras de la América Latina, cuyo camino democrático, una vez más, fue atacado por oscuros intereses: los que acá representa el empresario-presidente, Mauricio Macri, y en Brasil, encarna, Jair Mesías Bolsonaro.

Así quedó la casa de Evo Morales tras el saqueo: 

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