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Guerra de Malvinas: a 40 años de los últimos ataques de bombarderos Canberra contra las tropas invasoras británicas

Por Maximiliano Broches. A horas de la finalización del conflicto bélico, el 12 de junio de 1982, bombarderos argentinos BMK-62 Canberra volaron a ras del mar, amparados además por la oscuridad y atravesando parte de la flota invasora británica sin ser detectados, para cumplir con éxito su misión: atacar el campamento inglés. El 13 de junio (un día antes de la rendición), se realizó el último ataque de estos bombarderos, resultando derribado uno de ellos y fallecido el capitán Fernando Juan Casado; ascendido a mayor póstumamente y condecorado con la medalla al Valor en Combate. En paralelo, tropas argentinas del Ejército e Infantería de Marina, protagonizaban los últimos y más encarnizados combates, en los Montes Dos Hermanas, Harriet Tumbledown y Longdon. Gloria y honor a los héroes caídos en defensa de la soberanía nacional. Mirá el video al final de la nota. 

Si algo caracterizó a las tropas argentinas, a los aviadores de la Fuerza Aérea y la Armada Argentina, al igual que a los efectivos de las diversas compañías del Ejército y la Infantería de Marina, fue su coraje y arrojo en combate -a través de los cuales lograron escribir heroicas páginas en nuestras historia nacional- durante los 74 días que duró el conflicto bélico del Atlántico Sur, contra las tropas invasoras británicas. Esa guerra desigual contra el aparato de la OTAN, pasó a la Historia Militar como la última batalla aeronaval del pasado Siglo XX.

En momentos que se desarrollaban los últimos combates por Puerto Argentino, tras las decisivas escaramuzas en Darwin y Pradera del Ganso, como los posteriores y  violentos enfrentamientos en los Montes Dos Hermanas, Harriet Tumbledown y Longdon -que marcaron a fuego la ferocidad y valentía de ambas tropas, en combates que se definieron cuerpo a cuerpo en algunos casos- el final de la guerra estaba definido, y las tropas invasoras británicas solo estaban a un día de consolidar su presencia colonial, en ese territorio austral-insular de la República Argentina.

Si bien la superioridad técnica y logística del Reino Unido de la Gran Bretaña (respaldada por la OTAN y los EE.UU.) era superior a las capacidades militares argentinas, no fue gratis para las tropas invasoras tomar Puerto Argentino.

Las últimas misiones aéreas de combate recayeron en la Fuerza Aérea Argentina. Específicamente en el Grupo 2 de Bombardeo, que realizaron misiones de bombardeo nocturno sobre posiciones británicas, con aviones BMK-62 Canberra.

En este sentido, aquel 12 de junio de 1982, y pese a la crítica situación que se vivía en Malvinas, los BMK-62 Canberra continuaron los bombardeos nocturnos.

En una de esas arriesgadas misiones, el avión tripulado por el capitán Eduardo Oscar García Puebla y el primer teniente Jorge Julio Segat, al volar al ras del agua, accidentalmente se desvió del rumbo y se encontró de lleno con la flota invasora británica.

En vuelo rasante al mar y amparado por la oscuridad, con todas las luces, incluso las del instrumental apagadas, en una maniobra heroica cruzó entre dos fragatas sin ser visto.

Cómo única referencia, el capitán García Puebla utilizó el reflejo esporádico de la luna sobre la cresta de las olas. Aun así, logró llegar al objetivo y bombardearlo con precisión causando gran cantidad de bajas y destrucción de material al enemigo.

Ese mismo día, y contra todas las probabilidades, un C-130 Hércules logró aterrizar en aeródromo de Puerto Argentino, para trasladar heridos al continente, Al despegar, fue perseguido por un caza Sea Harrier, pero pudo escapar gracias a la guía del Centro de Información y Control.

Último ataque aéreo de la Guerra de Malvinas

Al día siguiente, 13 de junio de 1982, se llevó a cabo el último ataque aéreo de la Guerra de Malvinas. Promediando las 23.30hs atacan dos BMK-62 Canberra: el B-109, tripulados por los primeros tenientes Roberto E. Rivollier (piloto) y Jorge A. Annino (navegador); y el B-108, pilotado por el capitán Roberto Pastrán y como navegador, capitán Fernando J. Casado.

El segundo avión fue derribado por un misil Sea Dart, Pastrán salva su vida eyectándose, en tanto que Casado fallece convirtiéndose en el último hombre de la Fuerza Aérea Argentina caído en acción.

Video:

Ver:

Marcelo Llambías: “Sin saberlo, habían pasado dos o tres horas de la rendición y nosotros seguíamos combatiendo”

 

 

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