Con una inflación a la baja como consecuencia de un brutal ajuste y un dramático parate de la obra pública (ni una escuela ni hospital se crearon desde que asumió este Presidente), del consumo y la sub-ejecución del Presupuesto, para que las partidas para educación y salud sean mínimas, al mantenimiento de rutas no les llegue un peso, los jubilados sigan cobrando una miseria y les sigan quitando remedios y otros beneficios, los 1000 días de gestión de los hermanos Milei se caracterizan centralmente por la pérdida de más de 30 mil pymes, casi medio millón de empleos registrados y el cierre de varias de cenas de miles de comercios de todo el tipo en toda la Argentina.
La industria manufacturera cayó 1,9% en el primer semestre y funciona muy por debajo de su capacidad.
La utilización de la capacidad instalada fue de 59,1% en junio, lo que significa que cuatro de cada diez máquinas quedaron apagadas. El registro apenas superó el 58,9% de junio de 2025, pero se ubica muy por debajo de los niveles superiores al 70% que predominaron en las dos décadas previas.
Aquí hay un matiz: el sector de refinación de petróleo contiene parcialmente el derrumbe de los números globales, suavizando una caída que sería aún más profunda sin ese aporte.
Los sectores que claramente tiran para abajo son textiles, metalmecánica, minerales no metálicos, neumáticos y ramas afines, todos golpeados por una demanda interna planchada, un tipo de cambio poco atractivo y la competencia directa de importaciones ultra baratas.
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) reclamaron en los últimos días respuestas al Gobierno, pero sin eco. Su relevamiento indica que unas 3.000 fábricas dejaron de operar y que la actividad industrial ya muestra una baja superior al 2%.
La apertura comercial sí empujó el comercio exterior, que empezó a crecer tras la reducción de aranceles, el fin de restricciones y la simplificación para importar. Sin embargo, lejos de forzar un salto de productividad, el resultado fue el cierre masivo de empresas que no pudieron competir con productos importados de precios irrisorios.
Consumo: la ilusión estadística
En el frente del consumo también hay números cruzados. El Gobierno sostiene que el consumo crece y que el desempleo baja, mientras consultoras, analistas y la opinión pública perciben exactamente lo contrario.
En parte, ambos miran la misma realidad desde ángulos distintos. Los datos permiten lecturas opuestas según qué variable se elija resaltar, algo que alimenta la batalla discursiva.
Del lado del consumo, un punto clave es el peso de los servicios en la canasta. Los precios regulados subieron por ascensor mientras los salarios lo hicieron por la escalera, obligando a destinar una porción cada vez mayor del ingreso a pagar tarifas.
Así, el consumo total medido por gasto puede lucir en alza, pero ese aumento se explica casi exclusivamente por el mayor costo de los servicios fijos, no por más bienes en el changuito.
Cuando se mira el consumo a través de las ventas minoristas, la foto cambia. En junio, las ventas reales de supermercados cayeron 3,1% interanual y 2,8% en el acumulado del primer semestre, según el Indec.
Los autoservicios mayoristas y los centros de compras también exhibieron bajas, confirmando que los argentinos ajustan sus compras de bienes no esenciales.
Un relevamiento de Worldpanel mostró una caída de 3,7% en el consumo masivo durante el segundo trimestre y de 2,5% en el primer semestre. En el AMBA, donde se concentra buena parte del consumo nacional, la baja del segundo trimestre trepó al 6,8%.
El mercado de electrodomésticos sirve como termómetro. Las ventas del sector sumaron $1,17 billones a valores corrientes en el primer trimestre de 2026, con una caída nominal de 12,4% frente al mismo período de 2025.
Dentro de ese rubro, las ventas presenciales retrocedieron 10,3% y las online se derrumbaron 22%, mostrando que ni siquiera la baja de precios por mayor oferta importada logró revertir la retracción.
Los datos de importaciones de bienes de consumo dimensionan la tensión. Durante el primer semestre de 2026 ingresaron productos por US$ 5.362 millones, el mayor registro para un primer semestre de la serie.
En el acumulado móvil de 12 meses, las importaciones de bienes de consumo treparon a US$ 11.496 millones. Por segmentos, electrodomésticos, baterías y lámparas subieron 109,2% frente al primer semestre de 2023; prendas de vestir, 86,3%; motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte, 67,6%; y productos alimenticios, 51,9%.
Todo esto ocurre en un contexto de caída sostenida del consumo general mes a mes, lo que deja un cuadro incómodo: góndolas llenas de importados y bolsillos vacíos.
Empleo: crece la ocupación, se precariza el trabajo
En el mercado laboral se repite la lógica de luces y sombras. El Gobierno afirma que durante su gestión se crearon más de 500.000 empleos, dato que efectivamente aparece en las estadísticas oficiales.
Sin embargo, al desagregar las cifras el panorama se vuelve menos auspicioso. Según el Indec, entre el primer trimestre de 2023 y el mismo período de 2026 se generaron 510.000 puestos de trabajo.
De ese total, 491.000 corresponden a no asalariados y 191.000 a asalariados no registrados, mientras que los empleos registrados cayeron en 172.000. Es decir, crece fuerte la ocupación, pero sobre todo en la informalidad y el cuentapropismo de baja protección.
Los datos del Indec también muestran que los salarios no registrados suben en forma exponencial desde hace tres años, mientras que los estatales y privados registrados pierden poder adquisitivo en términos reales, profundizando la brecha dentro del mercado laboral.
Explicaciones oficiales sobre este fenómeno no abundan, pero la masiva migración de trabajadores formales al monotributo y a la informalidad para complementar ingresos genera una lectura distorsionada de la realidad laboral.
Según el portal Chequeado, además, el empleo creció menos que la población en edad de trabajar: los puestos aumentaron 2%, pero esa población se expandió 2,8%, lo que relativiza el supuesto éxito.
Exportaciones: Vaca Muerta como emblema
Donde el Gobierno muestra su faceta más exitosa es en el comercio exterior. Apalancado en la formación petrolera Vaca Muerta, desarrollada por gestiones anteriores, y en la liberalización de los agronegocios y la minería, las exportaciones de 2026 exhiben un salto muy significativo.
En julio, las exportaciones totalizaron US$ 8.854 millones, un 14,1% más que un año antes, mientras que las importaciones sumaron US$ 6.739 millones. El saldo fue un superávit de US$ 2.115 millones.
En los primeros siete meses del año, las exportaciones acumularon US$ 58.365 millones, con un aumento interanual de 22,9%, al tiempo que las importaciones se ubicaron en US$ 42.286 millones, un 3,5% menos que en igual período de 2025.
Este combo de exportaciones en alza e importaciones contenidas robustece las reservas y alimenta el relato de éxito externo, aun cuando adentro la economía siga partida en dos velocidades.
La motosierra y sus efectos colaterales
El enfriamiento del consumo y la fragilidad laboral no se explican sólo por la apertura comercial. El fuerte recorte del gasto público —la famosa motosierra— es otro factor central del ajuste.
La paralización de la obra pública no sólo golpeó a los trabajadores directamente involucrados. Dejó en crisis a miles de empresas contratistas, frenó infraestructura clave en todo el país y debilitó la actividad en cada localidad donde las obras quedaron congeladas.
El recorte transversal en las áreas de la administración pública también tuvo un doble efecto. Por un lado deterioró el funcionamiento del Estado; por otro, generó una nueva masa de desempleados o de monotributistas con ingresos paupérrimos.
La motosierra dejó además un universo de empleados públicos fuertemente empobrecidos, entre los que se cuentan trabajadores administrativos, docentes y miembros de las fuerzas armadas y de seguridad, todos con salarios rezagados.
Un capítulo aparte merece la crisis del sistema previsional, atravesado por un desfinanciamiento persistente. Las jubilaciones, en su gran mayoría, se mantienen por debajo de la línea de pobreza y los servicios para adultos mayores se deterioran día a día.
En ese contexto se inscriben decisiones como el fin de programas de medicamentos gratuitos y la crisis del PAMI, que resumen con crudeza el costo social del ajuste sobre los sectores más vulnerables.
Mariano Moreno Noticias toda la actualizad de la zona
