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El verdadero estado de la economía argentina es el talón de Aquiles de Milei y sus cómplices: crece la desconfianza al INDEC de distintos sectores tras la renuncia de Lavagna

¿Las estadísticas deben estar al servicio de la política? Las crecientes polémicas que rodearon al INDEC durante la presidencia de Milei no se limitan a discusiones técnicas aisladas, sino que configuran un cuadro más amplio de tensiones entre metodología, comparabilidad histórica y uso político de las estadísticas, ni a aisladas voces opositoras. Tras la salida de Marco Lavagna luego de que el Gobierno le prohibiera publicar la nueva metodología del INDEC (que indudablemente arrojarán cifras más altas que las irrisorias publicadas por el organismo mes a mes), se reabre ese debate en un contexto en el que los datos oficiales siguen siendo una pieza central para interpretar la magnitud del ajuste, la evolución del poder adquisitivo y el verdadero estado de la economía argentina. Los empresarios, desde los más oficialistas hasta los más críticos que apoyan a Milei, se lamentaron por las razones políticas de mostrar “números distorsionados” de inflación. Hay alerta por inseguridad jurídica y espanto de inversiones. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que postergarán la nueva fórmula de medición de inflación, pese a que había sido anunciado para el martes 10 de este mes.

La renuncia de Marco Lavagna al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) vuelve a poner sobre la mesa una discusión que en Argentina trasciende épocas: el control político sobre el organismo y la proclamada necesidad de que sea autárquico, para que las series estadísticas estén ajenas a las reyertas coyunturales y, por ende, gocen de mayor credibilidad.

Lavagna asumió en la gestión peronista de Alberto Fernández, y Javier Milei lo sostuvo en el cargo. De origen en el Frente Renovador, el hijo del exministro de Economía aceptó continuar porque la propuesta era también un mensaje: el INDEC como un organismo técnico, despolitizado. Incluso, Milei insistió con separarlo de la órbita del Ministerio de Economía, para acentuar su independencia, hecho que no ocurrió al promediar la gestión libertaria. Y que, parece, no está entre las prioridades de gestión.

Sin embargo, la renuncia de Lavagna deja una serie de interrogantes que remiten a tiempos no tan lejanos: ¿las estadísticas deben estar al servicio de la política?

La discusión sobre la independencia del INDEC no es nueva. Tras el paso de Guillermo Moreno, el tema volvió a ganar centralidad y, ya durante la gestión de Cambiemos, Jorge Todesca le sugirió -sin éxito- a Mauricio Macri avanzar en esa dirección.

En este caso, detrás de la salida de Lavagna está la polémica por el debut del nuevo IPC que ajusta la medición a los gastos actuales con una nueva canasta de bienes y servicios. El indicador ya está disponible para ser utilizado desde hace largos meses. Por distintas razones, se fue postergando su implementación, si bien en paralelo se realiza el cálculo tanto con el nuevo como con el viejo IPC.

Como es de suponer, de haberse medido los precios con el nuevo IPC, la inflación hubiese sido más alta de la que informó hasta acá el Gobierno (en 2025, se estiman al menos dos puntos porcentuales más), ya que “duplica en su ponderación las tarifas de los servicios”, como señalaron desde el organismo.

No obstante, Lavagna entendía que en momentos electorales difícilmente se aceptara el cambio en la medición. Luego, hacerlo sobre el cierre del año hubiese significado recalcular todas las series estadísticas, incluido el PBI, con dos sistemas de IPC. Una complicación metodológica que podía esperar un mes, para iniciar desde enero los cálculos con canasta actualizada y generar las nuevas series de 2026 con el índice actualizado.

Nuevo IPC, postergado

Sin embargo, y pese a tener luz verde en 2025, bajó la orden desde el Ejecutivo de suspender su aplicación. Lo confirmó luego el mismo ministro de Economía, Luis Caputo, tras la designación de Pedro Lines como reemplazante —hasta acá titular de la Dirección Técnica del organismo y número dos de Lavagna—. El titular del Palacio de Hacienda afirmó que el nuevo método de cálculo se postergará “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”. Antes, había señalado que espera que la inflación de enero, que se conocerá el próximo martes, ronde el 2,5%. Lo curioso es que los técnicos del INDEC estiman que sería similar con la nueva fórmula. Tal vez, los aumentos en carpeta de los servicios hayan pesado en la decisión de frenar el flamante IPC.

Como fuera, el hecho fue determinante para Lavagna, quien vio que la autarquía prometida estaba tan lejos como antes de que asumiera Milei. El exfuncionario buscaba consolidarse como técnico y correrse de las cuestiones partidarias. Y creía que en enero coincidían “los tiempos políticos y técnicos” —como decía a sus colaboradores— para aplicar el método de cálculo que ya fue diseñado para ajustarse a la realidad de los bolsillos.

Asimismo, si bien señalan que la relación con Luis Caputo “era buena”, también mencionan otras fuentes que había un marcado deterioro. Además, en lo político, pesó que el puente entre Lavagna y Milei haya estado tendido por el sector del armado libertario original, que luego fue desplazado por Karina MileiRamiro Marra y Eugenio Casielles, entre ellos. Este último hoy abona la candidatura del pastor evangélico Dante Gebel para 2027, como contrapeso al liderazgo carismático de Milei.

Más allá de los detalles, hay una continuidad que el Presidente no logró romper: la injerencia política para que los números se ajusten a las necesidades del Gobierno.

Relato caputesto

El ministro de Economía, Luis Caputo, informó que postergarán la nueva fórmula de medición de inflación, pese a que había sido anunciado para el martes 10 de este mes.

Agregó en declaraciones radiales que “cambiar” al titular del Indec “en el momento en el que estás haciendo todo el trabajo para que la inflación caiga, porque ya no tenemos déficit fiscal y no hay emisión, inevitablemente la inflación argentina va a converger con la inflación internacional, cuando eso pase, van a decir del otro lado que la inflación cayó no por el trabajo que hicimos sino porque cambiamos el índice”.

Al respecto, afirmó que el Gobierno “mantendrá el índice hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”.

 

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