En un escenario de creciente inflación reprimida por el manejo político del INDEC, donde la experiencia cotidiana de los trabajadores argentinos da cuenta de que los salarios no alcanzan por los tarifazos mensuales y el costo cada vez más elevado de los alimentos, el gremio de Aceiteros y el SOEA San Lorenzo, lograron echar por tierra la propuesta patronal de aumentos en línea con la mentirosa inflación oficial y cerraron una suma retroactiva para mayo y junio, que lleva el salario inicial a 2,7 millones de pesos.
Foto de portada: Los dirigentes sindicales tras la firma paritaria (Ftciodyara)
Los términos técnicos pautados entre las representaciones gremiales y las entidades empresarias establecen el siguiente esquema de actualizaciones para la categoría de peón (la escala inicial de ingreso a las plantas):
- Básico a partir del 1° de julio de 2026: Los haberes del sector operario pasarán de los actuales $2.344.000 a un piso de $2.578.400.
- Básico a partir del 1° de septiembre de 2026: El piso salarial de convenio volverá a indexarse hasta alcanzar los $2.719.040 para la totalidad de las y los trabajadores aceiteros.
- Compensación retroactiva: Se acordó de forma complementaria el pago de una suma retroactiva para los meses de mayo y junio de 2026. Dicho retroactivo se liquidará de forma unificada junto con los haberes correspondientes al mes de junio de 2026.
Crónica de una paritaria tensa: audiencias hasta la madrugada y tregua de fin de semana
Para llegar a este acuerdo, los gremios tuvieron que pasar por un tenso y prolongado escenario desde la huelga nacional por tiempo indeterminado que comenzó el pasado 27 de mayo, la conciliación obligatoria, canales de diálogo que se cortaron, el fin de la prórroga el jueves pasado y el cuarto intermedio que operó desde el viernes hasta la reunión que mantuvieron este lunes.
La negociación venía arrastrando una profunda parálisis por lo que cada sector entendía que debía ser la base del aumento. Por un lado, CIARA y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) se mantenían intransigentes en su postura de congelar el poder adquisitivo real aplicando un esquema de indexación automática atado al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, buscando encuadrar las subas dentro de las previsiones fiscales del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
Por el contrario, los gremios encabezados por Daniel Yofra (FTCIODyARA) y Daniel Succi (SOEA) rechazaron de plano esa metodología por considerar que licuaba los ingresos. Los sindicatos mantuvieron firme su pliego de demandas de un incremento directo del 20% promedio sobre las escalas, tomando como base metodológica el costo real de una canasta de hogares. Antes de ingresar al tramo definitivo de las mesas técnicas, Yofra había graficado el inicio del verdadero debate señalando que, si bien la negociación estaba muy trabada, por lo menos se había logrado «despegado el carro que estaba clavado».
El conflicto alcanzó su punto de mayor tensión el jueves pasado, jornada en la que expiraba formalmente el período de conciliación obligatoria dictado por el Gobierno nacional. Los paritarios ingresaron a la sede central de la Secretaría de Trabajo a las 11:00 de la mañana y llevaron adelante una maratónica y trabada mesa de debate que se extendió por 12 horas consecutivas en un entorno de máxima tensión.
A las 2:00 de la madrugada del viernes, al no registrarse firmas y ante el peligro inminente de un paro general que bloqueara el procesamiento de granos en pleno pico de la cosecha gruesa de soja y maíz, las autoridades laborales dispusieron un cuarto intermedio presencial hasta este lunes a las 13:30 horas. Como muestra de buena fe en la negociación, Succi y Yofra aceptaron resguardar la «paz social» durante el fin de semana, desactivando temporalmente las medidas de fuerza pero advirtiendo que regresarían a la audiencia con el mandato asambleario intacto para reiniciar las huelgas si las firmas agroexportadoras persistían en sus techos financieros.
Los gremios celebraron el aumento: «Garantiza la vida digna»
Tras la firma del acta salarial, la Federación Aceitera y el SOEA San Lorenzo emitieron un pronunciamiento conjunto celebrando el acuerdo y afirmando que la paritaria aceitera no se rige por las conveniencias del mercado financiero, sino por los preceptos constitucionales vigentes.
“En la negociación defendimos el reclamo paritario de nuestras organizaciones gremiales, fundamentado en el derecho a un Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) según su definición en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo, que asegure a los trabajadores sin carga de familia, en su jornada legal de trabajo, la satisfacción de las 9 necesidades: alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones y previsión”, apunta el documento.
Las entidades gremiales contextualizaron el logro paritario en el marco del complejo momento institucional que atraviesa el movimiento obrero argentino ante el avance del gobierno contra los derechos de los trabajadores: “Lo hicimos en un contexto donde el gobierno y las patronales han desatado un ataque en todas las líneas contra la clase trabajadora argentina. Su punto máximo es la regresiva reforma laboral, con la que avanzan contra derechos históricos y pretenden limitar, hasta el punto de la prohibición, el ejercicio constitucional de la huelga”. Asimismo, denunciaron el despliegue de una «burda campaña de desinformación» corporativa destinada a deslegitimar los reclamos de las bases de molienda.
Finalmente, recordaron que la conquista salarial, que “garantiza la vida digna de las familias agroindustriales”, fue el resultado directo de la demostración de fuerza colectiva plasmada el pasado 27 de mayo con la contundente Huelga Nacional Aceitera, advirtiendo que repetirán las medidas de fuerza directa en las terminales portuarias cada vez que las empresas pretendan vulnerar sus conquistas convencionales.
Con información de «Mundo Gremial»
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