Reivindicando la épica de la movilidad popular, el presidente Inácio “Lula” Da Silva logró dar vuelta la derrota que sufrió en primera vuelta y se impuso al candidato de Donald Trump en Brasil, Flávio Bolsonaro, hijo del golpista preso Jair Bolsonaro. La derecha recibe un cross en la mandíbula que deja perplejos a los bufones de Washington en la región, como el caso de Javier Milei en la Argentina. Brasil marca el nuevo camino, que se profundizará con una posible –y probable- derrota de Trump en las próximas elecciones de medio término que se realizarán el 3 de noviembre.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva es declarado presidente electo por el Tribunal Supremo Electoral, con más de cuatro millones de votos de diferencia sobre Flávio Bolsonaro.
De esta manera, Lula será presidente de Brasil por cuarta vez. El izquierdista, de 80 años, ha vencido con el 51,7% a su rival ultraderechista, Flávio Bolsonaro (48,2%), al 99,7% escrutado. Se trata de las elecciones más reñidas de la historia del país en las que las encuestas apuntaban a un empate. Estaba además la inesperada virtoria de Bolsonaro en la primera vuelta con el 47% de los votos frente al 45% de Lula.
La jornada electoral ha tenido escenas de caos por la ampliación en dos horas del cierre de los colegios electorales. La decisión la tomó un juez, que ha atendido la petición de la campaña de Lula de ampliar el horario al detectar problemas en el transporte en varios lugares.
Lula es el primer candidato de la historia en dar vuelta la elección tras una derrota parcial en primera vuelta
La victoria del presidente Lula no tiene precedentes en la historia de Brasil. Desde la reforma constitucional de 1988, que instauró la segunda vuelta, ningún candidato que hubiera perdido en la primera vuelta había dado vuelta el resultado y ganado en segunda.
Lula no solo dio vuelta el resultado, sino que lo hizo con una amplia diferencia. Había quedado 4,9 puntos porcentuales abajo el 4 de octubre. Ahora, con el 99,87% de las secciones electorales escrutadas, se impone por 3,52 puntos porcentuales sobre Bolsonaro.
El presidente ha logrado movilizar a los abstencionistas: las cifras han pasado del 21,08% en primera vuelta al 19,21% en la segunda, pese a que históricamente suelen aumentar en el balotaje.
También ha remontado en Minas Gerais, el segundo colegio electoral más grande del país y el estado que suele leerse como espejo del voto nacional. En la primera vuelta, había quedado abajo con el 43,33% de los votos, frente al 48,24% de su rival. Este domingo, obtuvo el 50,39%, contra el 49,61% de Bolsonaro. Se cumple la regla, vigente desde 1988, de que ningún candidato que gana en Minas Gerais pierde la elección nacional.
Tensión, rabia e incredulidad en la sede de Bolsonaro
Dos seguidores de Flávio Bolsonaro, ataviados con el uniforme extraoficial del grupo ultra, esa camiseta de selección de la que se han apropiado, abandonaban hace un momento el cuartel general de la campaña entre gritos e imprecaciones. Maldecían el nordeste, la región más pobre del país y la más fiel a Lula. De la zona de los dirigentes solo llega un silencio de funeral. A lo lejos se oyen fuegos artificiales, se supone que de seguidores del Partido de los Trabajadores. Entre los periodistas locales los comentarios son de sorpresa e incredulidad. A esta finca de Brasilia se han acercado los más destacados dirigentes, desde el gobernador de São Paulo, Tarsício de Frentes, hasta el diputado más votado del país y gran referente de las legiones digitales del bolsonarismo, Nikolas Ferreira. Pero siguen encerrados en una carpa.
Mariano Moreno Noticias toda la actualizad de la zona
