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Otra alimenticia en crisis terminal en el país de la comida: Sueldos en cuotas, deuda millonaria y el fantasma de cierre en Granja Tres Arroyos

La planta de faena de aves Wade, ex Cresta Roja y actualmente propiedad del grupo Granja Tres Arroyos (GTA), no tuvo operaciones el martes. Este freno total de la actividad en una de las plantas más grandes del grupo avícola se produce en un contexto marcado por atrasos salariales y una deuda financiera con cheques rechazados que, según registros oficiales, superan los 35.0000 millones de pesos. Los gremios del sector denuncian que la firma solo abonó el 20% de la última quincena y advierten por el impacto de la importación de pollo brasileño.

La crisis que atraviesa el grupo Granja Tres Arroyos (GTA) dejó de ser una amenaza latente para convertirse en una realidad asfixiante para miles de familias del sector. En Concepción del Uruguay, el epicentro del conflicto, la planta «La China» se encuentra prácticamente inactiva, bajo una modalidad de protesta “de brazos caídos” que refleja el agotamiento de los trabajadores tras meses de cobrar sus haberes de forma fragmentada.

El panorama es desolador: de una estructura que supo procesar 700.000 pollos diarios en todo el país, la firma cayó a menos de 200.000 unidades. Este desplome productivo viene acompañado de una asfixia financiera que, según registros oficiales del Banco Central (BCRA), se traduce en una montaña de más de 2.400 cheques rechazados por un monto que, entre la firma principal y su subsidiaria Wade S.A. (ex Cresta Roja), supera los 35.000 millones de pesos.

Trabajadores denuncian «incertidumbre total»

Sergio Vereda, titular del Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay, describió con crudeza el derrotero de los operarios el último tiempo. En un relato que evidencia el fracaso de las concesiones realizadas por los trabajadores para «salvar» la fuente laboral, Vereda explicó que la degradación fue sido constante.

“La situación es muy complicada y difícil, la estamos atravesando desde hace varios meses. De casi 500 trabajadores que pertenecíamos a la otra empresa que tomó Granja Tres Arroyos, hoy quedamos 230. Se tomó la decisión de cerrar el frigorífico para optimizar gastos y mejorar, pero pasó todo lo contrario: nos están pagando el sueldo en cuotas”, narró Vereda.

El dirigente gremial detalló que el compromiso de los empleados fue total, aceptando incluso reducir la jornada laboral ante la falta de insumos, pero los resultados fueron nulos. “Aceptamos trabajar un día menos porque la empresa no tenía pollo, también para mejorar la situación, y pasó todo lo contrario. Hoy nos encontramos al día 13 con la segunda quincena de abril pagada solamente en un 20%”, denunció el representante gremial.

Un gigante con pies de barro y deudas de energía

La crisis no solo es salarial. En las últimas horas, la tensión creció ante la presencia de cuadrillas de la empresa de energía provincial (ENERSA) en las plantas, debido a presuntas deudas acumuladas por el suministro eléctrico. A esto se suma la denuncia de los gremios sobre la falta de aportes jubilatorios desde hace un año, bajo el amparo de un Procedimiento Preventivo de Crisis que, aunque solicitado por la empresa, nunca fue formalmente aprobado por las autoridades nacionales.

El impacto en la cadena productiva es sistémico. La falta de alimento en las granjas y la pérdida de la red de productores integrados ha paralizado la faena. Mientras tanto, en las góndolas locales, el ingreso de pollo importado desde Brasil termina de dar el golpe de gracia a la competitividad de la firma nacional, comandada por Joaquín de Grazia.

Medidas de fuerza y el rol de los gremios

Ante la falta de respuestas, el personal de las plantas de Concepción del Uruguay y de El Jagüel (Buenos Aires) endureció las protestas. En Entre Ríos, los trabajadores realizan paros de dos horas por cada media hora de labor, mientras que en las plantas de Wade el bloqueo es total.

“Hay mucha incertidumbre. Sabemos que todas las plantas del país de Granja están en la misma situación, con problemas de pago”, advirtió Vereda, subrayando que el conflicto ya no es local, sino nacional. Actualmente, el Sindicato de la Carne trabaja en conjunto con el de Alimentación (STIA) de cara a una audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Nación, donde buscarán definiciones sobre el futuro de los 3.000 empleos que dependen, directa o indirectamente, de la compañía.

El impacto social de un posible cese definitivo de actividades de Granja Tres Arroyos sería «abrumador». La otrora «empresa ejemplo» que rescató a Cresta Roja, hoy transita el mismo camino de desguace, cheques sin fondos y conflicto social que sus antecesoras, dejando a miles de trabajadores en vilo mientras el pollo brasileño gana terreno en los supermercados argentinos.

 

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