Para los argentinos el fútbol no solo es un deporte, es pasión, folclore, el abrazo y la guiñada de ojo del viejo, esperanza, sueños y memoria. En las últimas horas, y de manera lamentable, la administración proestadounidense que gobierna la Argentina bajo el cínico pulso de los hermanos Milei se sumaron al miserable pedido de la FIFA para que los hinchas argentinos que presenciarán en Atlanta el partido contra Inglaterra, no lleven banderas ni simbología alguna que haga referencia a nuestras Islas Malvinas, ocupadas ilegalmente por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. A pesar de esto, los liliputienses representantes de Donad Trump en Casa Rosada verán por televisión como un pueblo de apropiará una vez más de sus banderas históricas y su compromiso con la soberanía nacional, que también expresa el fútbol.
La Selección Argentina enfrenta este miércoles a Inglaterra en búsqueda del pase a la final de la Copa Mundial 2026 y el conflicto por Malvinas entre ambas naciones se reavivó entre los hinchas que estarán presentes en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, recogió el guante y deslizó que la medida responde a los protocolos de la FIFA.
«Hubo una reunión este lunes entre las partes el que se definió un refuerzo policial, de agentes no sólo del estado de Georgia sino seguridad privada. Habrá 1.600 agentes», explicó Monteoliva en declaraciones radiales a Radio La Red.
Sin embargo, la funcionaria también agregó que “está prohibido el ingreso de botellas o elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político, contenido racial o un contenido provocativo”. Y este último comentario, despertó el repudio de los legisladores de la oposición.
El primero en salir al cruce fue Pablo Juliano, diputado nacional de Provincias Unidas, quien en X posteó: «¡Mirá que no vamos a cantar por Malvinas!». Luego, siguió: «Viendo que el Gobierno prohíbe llevar a las Malvinas al Mundial por considerarlo ‘provocativo’, queda clarísimo que a los que hay que exigirles que defiendan la celeste y blanca es a estos funcionarios de turno».
Además, remarcó que «desde 1833 tenemos un reclamo ininterrumpido por Malvinas y los funcionarios viajan a Atlanta para negociar que no seamos ‘provocativos’ defendiendo lo nuestro». «¡Dan pena! ¿Qué otra cosa podíamos esperar de los fanáticos de Margaret Thatcher?», sentenció el legislador bonaerense en alusión al viaje del viceministro de Justicia, Santiago Viola, a Kansas City el fin de semana pasado.
Misma postura tomó la diputada cordobesa Natalia de la Sota, quien se expresó en X al respecto: «Increíble hasta dónde hemos llegado. Ahora también este gobierno pretende decirnos qué sentir y cómo expresar nuestro amor por la Patria. Defender la soberanía sobre las Islas Malvinas no es un delito: es un mandato de la Constitución Nacional».
Y cargó: «No dejemos que nos apaguen la pasión, que nos bajen las banderas ni que nos callen. Hay causas que se defienden con orgullo, respeto y convicción. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas«.
El diputado santafesino Esteban Paúlón fue más allá y presentó un proyecto de resolución en repudio a los comentarios de Alejandra Monteoliva. «Malvinas Argentinas: un reclamo imposible de ocultar», y explicó: «Repudiamos el aval de la ministra a la prohibición de visibilizar el reclamo de soberanía argentina sobre Malvinas en el partido Argentina-Inglaterra».
Dirigido a la funcionaria, sumó: «La soberanía sobre Malvinas no es un ‘mensaje político’, es un mandato constitucional irrenunciable. Además ratificamos el derecho ciudadano a visibilizar esta causa histórica en todo lugar y contexto».
Por el lado de Unión por la Patria, la diputada nacional Roxana Monzón también se sumó a las críticas en contra de Alejandra Monteoliva: «Prohíban lo que quieran. Cada vez que flamea nuestra bandera, las Malvinas están ahí. Porque fueron, son y serán argentinas».
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