Por Mariana Vaiana (Desde Roma). Hace una semana Estados Unidos retiró del Estrecho de Ormuz al portaaviones Abraham Lincoln con una tripulación de 5 mil personas y con más de 9 meses en misión. Fue Irán quien publica la situación escatológica que padecían sus tripulantes, finalmente, Washington tomó la decisión de moverlo. Algunos analistas internacionales dieron un giro a la comprensión sobre el estado real del conflicto en cuanto a la real efectividad del bloqueo naval estadounidense comparando la situación con la toma de rehenes de la Embajada de los Estados Unidos en Teherán que comenzó a principios de noviembre de1979, duró 444 días, y determinó la derrota de la reelección de Carter.
Estados Unidos está atascado en el Golfo Pérsico. El Estrecho de Ormuz permanece cerrado y bajo control iraní, le quedan municiones para 50 días de combate, se está quedando sin combustible para medios (aviones y navíos) y para logística (camiones, etc.) y se le agotan las reservas estratégicas de petróleo que están en su mínimo histórico. Las pérdidas económicas desde el inicio del ataque a Irán, son tan extraordinarias que a la economía mundial le llevaría de 3 a 5 años normalizar una situación que ya no era buena para el conjunto. La simbiosis entre finanzas, petróleo, deuda y gasto militar está siendo desmantelada por la estrategia iraní.
Estados Unidos, previo al inicio de los ataques, comercializaba en forma exclusiva todo el petróleo producido por los países de la OPEP desde 1972, cuando entra en vigencia el sistema petrodólar que le permitió establecer el precio del barril de manera monopólica.
Los ataques de Irán destruyeron o dejaron dañadas varias bases estadounidenses establecidas en esos países, la planta de helio más grande del mundo y las instalaciones que las empresas de IA habían construido, una inversión que les permitiría conseguir energía en cantidad a bajo costo. Con un 25% menos de petróleo mundial circulando por Occidente -recordemos que Rusia tiene enormes reservas y que Irán continúa con sus exportaciones a China-, la alianza económica que sustenta el enorme aparato de OTAN se encuentra en serias dificultades, a las que se suma la burbuja de las IA.
Otro motor del “bienestar” norteamericano, que se cristalizó con el afianzamiento del capital financiero, fueron las burbujas especulativas. Los avances chinos en IA y su gratuidad, provocó que miles de inversores abandonaran los proyectos de las empresas de Silicon Valley. Sin la energía de soporte estos enormes centros de datos, sumado a la demanda de agua constante para refrigerar los sistemas de procesamiento, que científicos rusos anunciaron hace unos pocos días haber resuelto, los límites de este esquema financiero se están haciendo evidentes.
Estados Unidos abrió dos frentes de guerra con un aparato militar obsoleto, con ejércitos incapaces de hacer frente a estrategias y equipamientos modelos que superan con creces las capacidades de OTAN. Un esquema que en otro momento histórico fue una salida a crisis sintéticas recurrentes pero que ahora, en cambio refuerza la debilidad del sistema económico en su conjunto: eurodólar, petrodólar, burbujas financieras y deuda descomunal con un único antecedente histórico, la del imperio romano. La guerra de Estados Unidos contra Rusia a través de la OTAN y contra Irán, desmilitarizó por completo a todos sus aliados y los puso en serias dificultades a sus economías. Rusia por su parte combinó su estrategia con la iraní, bloqueando la salida de los granos de Ucrania por el Mar Negro, y China mantiene la restricción de exportación de tierras raras a Estados Unidos.
En un contexto de desregulación como el que vive Argentina, y el mundo, el presidente Javier Milei podría robar el petróleo que produce Vaca Muerta y otros yacimientos, y autocomprarlo como si viniera importado de Brasil. Así están sucediendo las cosas en este momento en el mundo.
Argentina y el mundo de la posguerra a hoy
De las alianzas establecidas con Europa y los países del Asia -pacífico cuando finalizó la II Guerra entre 1945 – 1954, y las posteriores con los países del Golfo Pérsico (Asia occidental) y con China a inicios de la década del 1970, en los hechos no queda casi nada. Los momentos históricos en que estos dos sistemas de alianzas se materializaban coinciden con los años más álgidos de represión social, política y económica en Argentina.
En 1945 se inicia una nueva etapa para el mundo, a la vez que comienza a delinearse la estructura del Imperio estadounidense. Estados Unidos emergía como potencia hegemónica, había destruido junto a sus principales aliados europeos a las potencias del eje, pero no había podido con su aliado más importante, el que había definido la victoria desde el este: la URSS. El fascismo y el nazismo eran vistas como formas perversas del capitalismo, pero el comunismo era la negación misma de su fundamento: la propiedad privada. Esta dinámica entre opuestos engendra a la Guerra Fría, los arsenales nucleares no estarán allí para ser usados sino para neutralizar cualquier intento de dominación total de una nación contra otra.
La Guerra Fría tendrá como campo de batalla otros territorios, que a pesar de no ser desconocidos, se profundizarán: la ideología, la percepción, la conducta, la psicología de masas, el cine, el arte, la literatura, la academia, la economía. Todo pasa a ser un territorio para ser colonizado y donde los métodos que eran utilizados estrictamente en el campo militar pasarían al ámbito de lo social. Las Organizaciones No Gubernamentales como la Fundación Rockefeller o Guggenheim, comienzan a ofrecer financiamiento, o becas de estudios, para la formación o especialización en diferentes disciplinas. Lo mismo harán prestigiosos centros de estudios académicos y científicos, con la finalidad de ofrecer una red de contactos y una visión del mundo compatible con el nuevo orden de posguerra.
Este dominio será cuidadosamente controlado por las agencias de inteligencia bajo la dirección de la CIA. A partir de entonces las acciones bélicas se organizarán a distancia en el tiempo y espacio. Los entramados financieros se deslocalizarán y dará inició al diseño de la percepción del mundo. La Alemania Nazi con su enorme aparato de propaganda (del latín fidem propagare – propagar la fe), impulsada por un mesianismo que no era ajeno a la doctrina del “Destino Manifiesto” de los padres fundadores norteamericanos, sera por tanto, un ejemplo a seguir.
Los avances tecnológicos producto del trabajo esclavo, los descubrimientos científicos surgidos de las atrocidades de experimentación con seres humanos, las estrategias y tácticas de combate, todo sería estudiado y cuidadosamente asimilado.
Los encargados de las finanzas del Tercer Reich serán devueltos a Europa para ocupar diversos cargos en los nuevos organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco de Pagos Internacionales (BIS). Otros se incorporan al gabinete de los gobiernos de la Alemania Federal controlada por Estados Unidos, Reino Unido, y Francia, y finalmente la gran mayoría encontró refugio en Ucrania.
La CIA se crea en 1947 por operadores de Wall Street entre los que figuran los hermanos Dulles. Allen Dulles será el primer director de la agencia, que se asociará a la mafia italiana – con la que disputará el negocio del tráfico de drogas y de armas -, los servicios de inteligencia nazi, reciclados en espías internacionales y el MI6 inglés, grupo al que más tarde en 1949, se sumaría el Mosad un año después de la creación del Estado de Israel en1948. El presupuesto será enorme y tendrá muchas vertientes, en su mayoría ilegales.
Las primeras operaciones de cambio de régimen que lleva adelante la CIA dejarán en claro cuáles son los intereses que la mueven. En 1953 la operación AJAX en Irán, fue la primera operación en cubierta orquestada por CIA y el MI6 para derrocar un gobierno extranjero, sacó del gobierno al primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh que había intentado auditar los documentos de la Anglo Iranian Oil Company – multinacional inglesa- para limitar el control de Inglaterra sobre las reservas de petróleo iraníes con el objetivo final de nacionalizarlas. La segunda operación se realizará en Guatemala (1953-1954), contra el presidente electo Jacobo Árbenz Guzmán, por promulgar una reforma agraria considerada comunista, que perjudicaba directamente a la multinacional estadounidense United Fruit Company, y a los intereses de la oligarquía guatemalteca que fue quien movilizó a grupos de presión en EEUU.
Argentina, que había abastecido de granos a la Europa durante la II Guerra Mundial, contaba con una enorme calidad de reservas en oro que la banca internacional especialmente Inglaterra, esperaba recuperar como lo había hecho en el pasado. La elite argentina que había fundado el Estado Moderno entre 1860 y 1880, a mediados del S XX ya era parte indisoluble de la élite occidental. En 1870 tras la crisis del capitalismo europeo debida al agotamiento del acero que llevó a quiebra al sistema bancario y a la economía del continente, Argentina fue la receptora de los nuevos empréstitos. Los préstamos pagaron la infraestructura ferroviaria a los ingleses, desde los yacimientos de hierro hasta el puerto y de allí hasta Inglaterra. También financiaron la llamada “Campaña del Desierto” expandiendo las tierras productivas de las que se hicieron cargo familias europeas, colonos llegados con la finalidad de apropiarse de la enorme renta creada por la fertilidad del suelo de la pampa húmeda.
Los bonos de deuda emitidos por el Estado, los terratenientes los compraban con el dinero de la renta del suelo y de la venta de granos, que estaba depositado en los bancos europeos. Este esquema había permanecido invariable hasta 1945 cuando Perón llega al poder.
En 1946, mediante acuerdos e intensas negociaciones, Estados Unidos permite el acceso al oro y al dinero bloqueado desde 1944 en el Banco Nación y Provincia. Posteriormente exige a Perón que el comercio internacional de granos debía hacerse entre privados, dado que la Junta Nacional de Granos, que era el organismo que centraliza la compra de toda la producción de granos del país, establecía el abastecimiento y el valor para el mercado interno y externo, junto al IAPI (Instituto Argentino para la Promoción y el Intercambio) impedían el giro de fondos al exterior. En 1949 Argentina queda excluida del Plan Marshall y se bloquean todas sus exportaciones a Europa. La crisis económica que había comenzado a asomar se agravaba con la negativa de Perón del ingreso de Argentina al FMI y al Banco Mundial, que finalmente acontece en 1956, casi un año después de su derrocamiento.
La Alianza fraguada entre Estados Unidos e Inglaterra, que se había cristalizado en el mundo de las finanzas durante la I Guerra Mundial, había ampliado sus límites luego de los acuerdos de Bretón Woods. Los intereses ingleses en Argentina seguirán siendo los mismos. En 1955 en un discurso dado ante la Cámara de los Comunes, Winston Churchill sentenció: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor relación del orgullo del Imperio y tiene tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua ni cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.”
La OTAN, Organización del Atlántico Norte (1949), obedece a la misma lógica de los organismos creados tras la derrota de la Alemania Nazi. La Operación Gladio (1952-1990)- creada por la CIA y el MI6 con respaldo de la OTAN – fue el grupo el nombre clave de las operaciones clandestinas de “resistencia armada” en caso de una posible invasión soviética a Europa.
Se trataba de una red de organizaciones paramilitares que llevaron adelante atentados de falsa bandera con montajes para ser atribuidos a grupos de izquierda que pudieran tener apoyo social y romper la hegemonía de los partidos políticos y de las élites capitalistas de los distintos países de Europa Occidental alineados con los Estados Unidos. Sus estrategias tales como infiltraciones y atentados tenían como finalidad destruir la imagen de los partidos no colaboradores y evitar el ascenso a las urnas. Fueron miembros de Gladio, los nazis de segundas y terceras líneas, fascistas y neofascistas, representantes de las mafias italianas y miembros de los servicios secretos de distintos países europeos, entre sus filas en Italia se encontraban figuras de la logia fascista italiana Propaganda Dos (P2), de larga historia en la política argentina, en especial durante la última dictadura. También envió a algunos hombres de negocios a hacerse cargo del desguace de las industrias estratégicas de nuestro país. Todo este entretejido de servicios de inteligencia, finanzas, elites y gobiernos, protegido por los organismos multilaterales, es lo que hoy desnudan los dos grandes conflictos bélicos en curso, la guerra en Ucrania entre la OTAN y Rusia, y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. En ambos lo que está en juego es el dominio del dólar, el sistema eurodólar en Ucrania y el sistema petrodólar en Asia Occidental.
En 1973, el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, estableció un acuerdo con las monarquías del Golfo Pérsico, principalmente con los países de la OPEP, debido a la llamada Crisis del Petróleo de la que se deriva el abandono del patrón oro como moneda de reserva internacional y su reemplazo por el dólar. Un año antes viaja a China a través de los oficios de Henry Kissinger, se reúne con Mao y con su sucesor Deng Xiaoping, quien a la muerte del líder supremo en 1976, asume el liderazgo del país e inicia el ciclo de reformas económicas de llevó a China a su desarrollo actual.
El sistema económico de Estados Unidos -como todo esquema imperial- tiene como sostén la expansión territorial a través del establecimiento de bases militares en los países aliados, la apropiación de los recursos que estas le proveen, la hegemonía de su sistema monetario, el aparato de prensa y propaganda, la industria de la guerra, la extracción de renta monopolística y de los servicios de deuda.
El cierre del Estrecho de Ormuz, por parte de la Guardia Revolucionaria Iraní, se completa con la destrucción de las bases estadounidenses en los países del golfo y a los centros de datos de las empresas tecnológicas norteamericanas de IA.
La situación creada por Irán golpea directamente al sistema financiero estadounidense. El acuerdo con las monarquías del Golfo establecía que el petróleo sería vendido exclusivamente a Estados Unidos con la condición que el dinero obtenido debía invertirse en bonos del tesoro norteamericano y en acciones de empresas de capital estadounidense siempre que no superaran el 50%. Las bases eran una forma de protección en caso de conflicto futuro con sus vecinos, especialmente Irán, pero también una forma de garantizar el flujo comercial. Las inversiones de las empresas de IA serían un beneficio mutuo.
Desde febrero pasado el petróleo que alimentaba el sistema financiero escasea, así como la confianza de los inversores en las empresas de IA. China tiene mucho que ver en esto también, desde hace veinte años se viene desprendiendo de los bonos estadounidenses y dejó de ser su principal tenedor, situación que mete presión en las tasas de interés que deben subir, que al hacerlo generan inflación que va directo al consumo y pone riesgo al principal proveedor de trabajo en EEUU, las PyMes, metiendo presión a la política interna.
El esquema financiero que nació de la aprobación de la transnacionalización del capital, iniciado por Reagan en EEUU y Thatcher en Reino Unidos desindustrializa gran parte de occidente, que derivó todas sus capacidades industriales a China, por los bajos costes de producción y de salarios. El capitalismo financiero reemplazó al capitalismo industrial, los préstamos que antes tenían como objetivo inversiones para producción e innovación, y que generaba ganancias que se distribuían socialmente, en este nuevo esquema se utilizan para apalancar las burbujas del sistema financiero que generan beneficios que se reparten entre los accionistas. Así los nuevos motores de la economía fueron las burbujas insufladas por Alan Greenspan, el gran gurú de esta doctrina, muerto en junio pasado.
El complejo militar industrial no quedó al margen, el enorme presupuesto destinado a la defensa no escapaba a esta lógica. La producción de aviones se transformó en una actividad carísima, casi artesanal, los controles de calidad quedaron reducidos al mínimo indispensable, la inversión en I+D se transformó en un laboratorio de prototipos sin destino ni función, lo mismo sucedió con los sistemas de armas y con la industria naval. Todo el desarrollo en armamento alcanzado tras la II Guerra no logró avances significativos dignos de mención, la obsolescencia es evidentemente una de las causas del fracaso bélico que el mundo está presenciando. El otro aspecto de los ejércitos de la OTAN es su nivel de formación. Las escuelas de guerra al día de hoy estudian las mismas tácticas y estrategias de la Alemania Nazi, esto se debe a que Estados Unidos nunca se enfrentó al ejército de una potencia industrial y económica como la rusa o la iraní con armamento sumamente sofisticado.
Lo que sigue sosteniendo a Ucrania en la propaganda de los medios hegemónicos mundiales, son las incursiones de los UAVs en territorio Ruso, esto se debe al apoyo del C4ISR que le brinda Estados Unidos, C4 se refiere a Comando, Control, Comunicaciones, Computación y ISTAR Inteligencia, Vigilancia, Adquisición de Objetivos, Reconocimiento que funciona a través de la constelación de satélites Starlink, sistema que los aparatos de guerra electrónica del ejército ruso ya han logrado desactivar, un ejemplo fue la asistencia brindada a Irán que contrarrestó el intento de rebelión instigado por Israel y EEUU, en parte de la juventud iraní, a través de las redes sociales.
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