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La pelea por llegar a fin de mes: más de 2,2 millones de argentinos necesitan más de un trabajo para vivir

Un informe elaborado por C-P Consultora y la Fundación Friedrich Ebert da cuenta del crecimiento exponencial del fenómeno de tener más de una ocupación, que creció tres puntos en los últimos ocho años y alcanza récords históricos impulsado por el deterioro salarial y las nuevas dinámicas de trabajo flexibilizado potenciado por la reforma laboral flexibilizadora hoy vigente.

El deterioro sostenido del poder adquisitivo y las transformaciones estructurales en el mercado laboral argentino están consolidando una dinámica preocupante: la proliferación de trabajadoras y trabajadores que deben recurrir a dos o más empleos para subsistir o mantener sus ingresos. Según un informe elaborado por C-P Consultora junto a la Fundación Friedrich Ebert, que toma como base la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, el pluriempleo ya alcanza a 2.248.174 personas, lo que equivale al 11,5% del total de la población ocupada en el país.

La cifra, revelada por el informe, representa un máximo en la serie histórica y refleja un incremento constante desde el año 2017, momento en que el indicador se ubicaba en un 8,7%, lo que implica una suba de casi tres puntos porcentuales en apenas ocho años.

El perfil del pluriempleo

El diagnóstico sobre las condiciones de vida y empleo permite delinear quiénes integran la masa de trabajadores con pluriempleo en el país. Dentro de la población que atraviesa este fenómeno existe una marcada presencia femenina, alcanzando el 56% del total, mientras que la gran mayoría, representada por un 63%, lleva adelante la responsabilidad de ser cabeza de hogar.

En términos geográficos, más de la mitad de estos trabajadores se concentra en el Gran Buenos Aires. Respecto al tipo de contratación, el 64% se desempeña bajo relación de dependencia, con un peso significativo del empleo público, y la incidencia del fenómeno aumenta a medida que se eleva el nivel educativo, registrando su punto máximo en las personas con estudios superiores completos.

Un elemento determinante en la calidad de vida de estos trabajadores es el impacto en la carga horaria semanal. Quienes acumulan múltiples tareas trabajan en promedio 43 horas semanales, lo que significa un 16% más de tiempo dedicado al empleo en comparación con quienes poseen una sola ocupación. Sin embargo, la situación se vuelve más crítica al constatar que el 44% de los pluriempleados se encuentra en condición de sobreocupación laboral, superando holgadamente las 45 horas de trabajo semanales.

La brecha entre el pluriempleo tradicional y los sectores emergentes

La investigación permite diferenciar la problemática en dos grandes esferas sociolaborales que responden a realidades y necesidades distintas. Por un lado se ubica el pluriempleo tradicional, que representa el 52% del total con más de 1,17 millones de personas y responde a la organización histórica de rubros como la Educación, el Servicio Doméstico y la Salud. En este grupo predomina ampliamente la ocupación femenina y de edad más avanzada, y si bien registra una alta tasa de pluriempleo, las características horarias de estos sectores hacen que la sobreocupación sea menor, promediando unas 36 horas semanales.

Por otro lado emerge el pluriempleo en sectores no tradicionales, el cual abarca al 48% restante de los afectados y suma a más de un millón de trabajadores. Este segmento está traccionado por las mutaciones tecnológicas y las nuevas formas de trabajo, pero fundamentalmente por la urgencia de buscar un segundo ingreso que compense el constante deterioro del sueldo principal. En esta categoría prevalecen los varones y la población joven, registrando índices alarmantes de sobrecarga horaria: el 56% trabaja más de 45 horas semanales y un 22% está expuesto a jornadas extremas que superan las 60 horas a la semana, lo que representa más de 12 horas diarias de labor.

A qué trabajadores afecta más el pluriempleo

Al interior del universo emergente, el informe establece una distinción clara entre los trabajadores de cuello azul y los de cuello blanco. El grupo de cuello azul comprende a más de 777 mil personas empleadas en ramas como la Administración Pública, la Industria, el Comercio, la Hotelería y los Servicios Gastronómicos. Este colectivo, fuertemente condicionado por la imposibilidad de cubrir la canasta básica con una sola entrada de dinero, sufre una tasa de informalidad cercana al 39% y un promedio de 50 horas de trabajo semanales.

Por el contrario, los pluriempleados de cuello blanco pertenecen a sectores como Finanzas, Servicios Profesionales y Comunicaciones, donde la diversificación laboral responde en mayor medida a la búsqueda de flexibilidad o autonomía, registrando mayores niveles de calificación y menor informalidad.

Las conclusiones del estudio ratifican que el crecimiento acumulado del pluriempleo en Argentina desde 2017 estuvo empujado principalmente por la necesidad de sobrellevar la crisis de ingresos. Más de la mitad del aumento total de este fenómeno se explica exclusivamente por la expansión de los trabajadores de cuello azul, quienes debieron volcarse de forma masiva a la búsqueda de un segundo trabajo. Para el escenario gremial, las cifras revelan un avance preocupante de la precarización indirecta, donde la erosión de los salarios reales obliga a la clase trabajadora a resignar su descanso y salud a cambio de la mera subsistencia.

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