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MUY GRAVE: el Hospital de Clínicas de la UBA redujo las cirugías, funciona a menos del 40% no puede comprar algunos insumos y hay clases a oscuras en varias universidades

El furioso ataque del presidente Javier Milei contra las universidades públicas, a las que pretende privatizar tras vaciarlas de insumos y dejarlas varadas ante los excesivos aumentos de tarifas de luz, agua y gas, el director del centro de salud, Marcelo Melo, detalló la “situación muy delicada” que viven en medio del conflicto por los fondos. Aseguró que la inflación de los medicamentos que utilizan fue del 1000%. El próximo 23 de abril se realizará, la que se prevé, una masiva movilización en defensa de las univerisades públicas de todo el país.

La situación en las universidades del país se agrava día a día, en medio de la falta de actualizaciones del prespuesto que el Gobierno nacional les envía, que quedaron muy desactualizados en medio de la alta inflación que se aceleró desde diciembre. Y entre las dificultades que viven las instituciones, una de las más críticas es lo que está ocurriendo con el emblemático Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, que tuvo que reducir su actividad, incluso las cirugías.

El director del Hospital, Marcelo Melo, trazó un panorama muy complejo, en medio de la falta de presupuesto y de un incremento de precios en los insumos que utilizan que está muy por encima del que registró el resto de la economía.

Es bastante compleja la situación porque dependemos de un presupuesto que no tenemos. El Hospital, para funcionar, necesita recursos, presupuesto. El presupuesto es para la compra de los insumos, medicamentos, los descartables, medicamentos de alto valor, el mantenimiento de la aparatología, el seguro de los aparatos, que es muy caro. Si no tenemos esos recursos porque no existe el presupuesto, no podemos enfrentar ninguna licitación”, contó Melo.

En declaraciones a Radio Mitre, el médico y docente afirmó que el gran porcentaje de personas que atiende el hospital no tienen cobertura de salud privada, y llegan al lugar con patologías complejas que no pueden ser tratadas en otros centros de salud que requieren de muchos recursos. “Es una situación muy delicada”, advirtió.

Enseguida, detalló cómo afectó al funcionamiento de la institución que comanda la falta de actualización del presupuesto, incluso a las cirugías que realizan: “Siempre con el verano merma su actividad, pero desde que terminó diciembre, y también como no teníamos certeza sobre el presupuesto, bajamos la actividad y solo empezamos a tratar fracturas, infecciones y oncológico (en cuanto a cirugías). Bajamos el funcionamiento del hospital al 30 o al 40%., prro ni siquiera con ese nivel de funcionamiento podemos enfrentar esos gastos”, advirtió.

Melo explicó además que la situación es más grave aún ya que la inflación de los productos que utilizan para atender las diferentes patologías es muy superior a la de la economía general que registra el Indec.

“Tenemos el presupuesto congelado con una inflación del Indec del 270%, pero la inflación de los medicamentos es del 1000%. Nosotros el año pasado hacíamos licitaciones cuatrimestrales para comprar los medicamentos y se gastaban 4 o 5 mil millones de pesos para un cuatrimestre. Ahora eso aumentó el 1000%”, dijo.

Más allá de que aclaró que no es la discusión actual, también lamentó la situación que viven los trabajadores del hospitales, la mayoría de los cuales, aseguró, “cobran sueldos que están por debajo de la línea de pobreza. Es una locura total”.

Por la situación que vive el Hospital de Clínicas estaba previsto para hoy un abrazo simbólico para defender la institución.

La compleja situación que viven las universidades en general se fue evidenciando con el correr de las semanas y la falta de actualización de los fondos. De hecho, días atrás, el Consejo Superior de la UBA declaró la emergencia presupuestaria que incluye una serie de medidas con el objetivo de reducir costos y sostener el funcionamiento.

La decisión establece no utilizar los servicios de acondicionamiento de aire (frío – calor); ni los servicios de gas en las calderas en los edificios de la Universidad, con excepción de los hospitales universitarios para la atención de pacientes y del acondicionamiento necesario para el correcto funcionamiento de equipos y la infraestructura tecnológica. Además, las convocatorias realizadas para los programas de investigación, ciencia y técnica y extensión universitaria estarán supeditados a la efectiva disponibilidad de presupuesto para poder ser afrontadas y las acciones vinculadas por el Programa UBA en Acción estarán limitadas a las financiadas por organismos externos a la UBA y/o aportes privados.

El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, denunció que el ajuste sufrido por las universidades públicas era de un 370% y que, como consecuencia de la inflación acumulada, el 70% para el pago de salarios y el 10% para el funcionamiento que el Gobierno asignó no eran equiparables a los costos que deben enfrentar. “Hoy el ajuste es de $8 cada $10″, alertó al revelar que el costo a pagar por el suministro de luz también se incrementó en un 577%.

En línea con el reclamo, la autoridad universitaria manifestó que “la Universidad de Buenos Aires tiene un problema adicional por la gran cantidad de centros de investigación y la gran cantidad de estudiantes que estudian en las facultades de Ciencias de la Salud”, al hacer referencia a la red de hospitales que depende de la institución, entre ellas, el Hospital de Clínicas, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, el Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari, el Instituto de Tisioneumonología “Raúl F. Vaccarezza” y el Hospital Odontológico Universitario.

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